Los monumentos que vemos en Campóo suelen ser pequeños, de una nave, con ábside semicircular y sin excesivos adornos. todo ello se relaciona con pequeños núcleos de población donde la iglesia, aunque humilde, es el edificio más significativo del pueblo, y frecuentemente se aleja algo de las viviendas, situándose en un punto más elevado.
Además del interés arquitectónico, muchas muestran interés escultórico con canecillos de singular valor o capiteles también meritorios.

 

A veces, los templos conservados de esta época son continuación de antiguos cultos: así en Castrillo de Valdelomar la iglesia románica se encuentra sobre una roca con numerosos sepulcros antropomorfos excavados en la misma, testigos de una época anterior.
En Santa María de Valverde se colocó una espadaña románica sobre la iglesia rupestre; y en San Martín de Elines, en la magnífica colegiata con restos de distintos periodos artísticos, se conservan dos arcos mozárabes.
En Campóo de Suso los principales vestigios románicos son la Iglesia de Villacantid (4km), la Colegiata de Cervatos (7km), las iglesias Bolmir y Retortillo donde se encuentran las ruinas romanas de Julióbriga (8km), San Martín de Hoyos y las de Valdeolea a las que luego nos referiremos.
De pintura románica se conserva sólo un resto en San Martín de Elines, pero tiempo después, en el gótico, algunos de stos edificios se aprovecharon para pintar complejas escenas religiosas como puede verse en algunas iglesias de Valdeolea: Mata de Hoz, Las Henestrosas, la Loma...